domingo, 17 de octubre de 2010

Con la moral por las nubes capítulo dos

Sigo con esta sección, que la verdad, por su contenido, espero que tenga muchos más capítulos. Si os habéis perdido el primero, pinchad aquí 

La semana pasada, celebramos una nueva noche de chicas. Es decir, una salida sin novios ni amiguetes, solo nosotras. Porque, no nos engañemos, no es igual salir por la noche acompañada del sector masculino que hacerlo en compañía de chicas. ¿La excusa? La celebración del cumpleaños de Martadori y la coincidencia dle estreno de soltería de dos de nosotras. Así que con nuestras mejores galas y sintiéndonos las protagonistas de Sexo en Nueva York nos dirigimos (con algo de "alegría" ya en el cuerpo)  a una discoteca sevillana.

Sorpresa al llegar, pues por ser un grupo de seis chichas nos regalaron una botella con sus refrescos y su ponchera llenita de hielo, todo un detalle que supimos aprovechar. 

Y comenzó la operación antimoscas. Es increíble la cantidad de veces que tuve que demostrar, mediante gestos (pues la voz ya no daba para más) que servidora está felizmente comprometida y no interesada en otro macho alfa que no sea Mi Señor Esposo. En un punto de la noche parecía un policía, desviando el "tráfico" hacia rutas alternativas (llámense las solteras del grupo)

Durante toda la noche mi ego fue creciendo con varias situaciones memorables, pero, de entre todas, una fue la ganadora.

Una, que es previsora y ya ha tenido varias salidas nocturnas, metió en el bolso unas manoletinas planitas a usar en el caso de que mis pies quisieran deshacerse de los altísimos peep toes que me calcé para la ocasión. Pero una que tiene cuerpo jotero, no necesitó cambiar de calzado. Cosa que no le ocurrió a Martadori. En un momento de la noche, ya desesperada, me pidió mi calzado de sustitución, y mientras hacíamos el cambio, yo con un tacón puesto y un pie descalzo, veo como un chico (mono, la verdad) se agacha ante mi, coge mi zapato, lo besa y me lo coloca en el pie...


Imaginad mi cara, porque la verdad, nunca se lo habían currado tanto conmigo para intentar ligar. Pobrecillo, que se agachó para nada, porque esta Cenicienta tiene a su Príncipe desde hace ya seis años. Pero sin duda, salí de esa discoteca con la moral por las nubes.

Besos

2 comentarios:

Anna9187 dijo...

xDDD uyy, esas cosas no se ven todos los días. Pero bueno, se agradecen esos detalles a pesar de estar una comprometida no?
Un beso!

Yoli dijo...

ay que bonito el detalle del chico, ya se cuentan con los dedos los chicos asi

Besitossssss